El 14 de abril de 1931 las mujeres…

abril 14, 2014 § Deja un comentario

…empezaron a ocupar los espacios públicos como nunca antes lo habían hecho. Lo que ellas construyeron pronto se recogió en nuevas leyes que reflejaban un mundo más habitable para ellas, para nosotras. Más allá de las intelectuales, de las Residencias de Señoritas, de los Lyceum Club, de la copia de una estética liberalizadora venida de los Estados Unidos, más allá de Maruja Mallo, de Margarita Nelken, Victoria Kent, María Lejárraga, e incluso de Clara Campoamor, la masa de todas las mujeres que irrumpieron con sus magisterios en las zonas rurales, las que se organizaron en las fábricas, las jóvenes que trabajaron en los órganos políticis, las que nunca son estudiadas ni nombradas fueron sobre todo quienes hicieron de 1931 a 1936 una época de emancipación, de vanguardia que hoy día sirve de modelo para las luchas presentes.

Tal y como nos dejó encargado Julia Conesa, a quien el franquismo fusiló y convirtió en una de las trece rosas, el nombre de ninguna de ellas será ya borrado de la Historia; tampoco sus logros.

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 Primera promoción de funcionarias de prisiones

espaÑa va a caMbiar. defeNdella y no enmEndalla II

noviembre 2, 2013 § 2 comentarios

Siglo XIX

«En el mismo año dos hermanos, hijos también de Orbajosa y llamados Juan y Rodrigo González del Arco, se embarcaron en los seis navíos que salieron de Maestrique el 20 de Febrero y que a la altura de Calais toparon con un navío inglés, y los flamencos que mandaba Van Owen…». En fin, fue aquello una importante hazaña de nuestra marina. He descubierto que un orbajosense, un tal Mateo Díaz Coronel, alférez de la Guardia, fue el que escribió en 1709 y dio a la estampa en Valencia el Métrico encomio, fúnebre canto, lírico elogio, descripción numérica, gloriosas fatigas, angustiadas glorias de la Reina de los Ángeles. Poseo un preciosísimo ejemplar de esta obra, que vale un Perú… Otro orbajosense es autor de aquel famoso Tractado de las diversas suertes de la Gineta, que enseñé a Vd. ayer; y en resumen, no doy un paso por el laberinto de la historia inédita sin tropezar con algún paisano ilustre. Yo pienso sacar todos esos nombres de la injusta oscuridad y olvido en que yacen. ¡Qué goce tan puro, querido Pepe, es devolver todo su lustre a las glorias, ora épicas, ora literarias del país en que hemos nacido! Ni qué mejor empleo puede dar un hombre al escaso entendimiento que del cielo recibiera, a la fortuna heredada y al tiempo breve con que puede contar en el mundo la más dilatada existencia… Gracias a mí, se verá que Orbajosa es ilustre cuna del genio español. Pero ¿qué digo? ¿No se conoce bien su prosapia ilustre en la nobleza, en la hidalguía de la actual generación urbsaugustana? Pocas localidades conocemos en que crezcan con más lozanía las plantas y arbustos de todas las virtudes, libres de la maléfica yerba de los vicios. Aquí todo es paz, mutuo respeto, humildad cristiana. La caridad se practica aquí como en los mejores tiempos evangélicos; aquí no se conoce la envidia, aquí no se conocen las pasiones criminales; y si oye hablar Vd. de ladrones y asesinos, tenga por seguro que no son hijos de esta noble tierra, o que pertenecen al número de los infelices pervertidos por las predicaciones demagógicas. Aquí verá Vd. el carácter nacional en toda su pureza, recto, hidalgo, incorruptible, puro, sencillo, patriarcal, hospitalario, generoso… Por eso gusto tanto de vivir en esta pacífica soledad, lejos del laberinto de las ciudades, donde reinan ¡ay!, la falsedad y el vicio. Por eso no han podido sacarme de aquí los muchos amigos que tengo en Madrid; por eso vivo en la dulce compañía de mis leales paisanos y de mis libros, respirando sin cesar esta salutífera atmósfera de honradez, que se va poco a poco reduciendo en nuestra España, y sólo existe en las humildes y cristianas ciudades que con las emanaciones de sus virtudes saben conservarla. Y no crea Vd., este sosegado aislamiento ha contribuido mucho, queridísimo Pepe, a librarme de la terrible enfermedad connaturalizada en mi familia. En mi juventud, yo, lo mismo que mis hermanos y padre, padecía lamentable propensión a las más absurdas manías; pero aquí me tiene Vd. tan pasmosamente curado de ellas, que no conozco la existencia de tal enfermedad sino cuando la veo en los demás. Por eso mi sobrinilla me tiene tan inquieto.

Benito Pérez Galdós, Doña Perfecta, 1876

del consenso, el aDoctrinamiento y la coCina

septiembre 1, 2013 § Deja un comentario

La protesta como parte de la democracia y como derecho propio de una sociedad libre es una idea de la que se echa mano constantemente (sobre todo cuando alguien intenta desacreditarla). Sin embargo, hasta para eso existen una serie de reglas pactadas tácitamente por la sociedad que limitan tiempo, espacio y validez de dicha protesta.

En el ámbito artístico tales límites resultan bien visibles y sobrepasarlos es correr riesgo de “censura”. Existe más que una tendencia un “consenso” sobre el deber que tiene un artista de apartar la protesta de su obra. Y ya ni hablemos de mostrar una postura política. No son el cine, ni el teatro, ni la poesía, ni la música… espacios en los que apetezca ver de manera explícita ningún contenido de este tipo. Para eso ya tenemos otros lugares (¿?). Mucho peor se pone la cosa cuando se trata de cocina. Si no que se lo digan a Txaber Allue, El Cocinero Fiel, que el día que se le ocurrió recomendar no votar a Rajoy tras una receta de estofado de sepia ardieron el youtube y su blog.

O cuando, tras percibir –dice él mismo- “un intento de recuperar la imagen del miserable de Franco” en estos tiempos, celebró su muerte con un salmón + salsa ravigote (hecha, por cierto, con la receta sacada del Manual de cocina de la sección femenina de la Falange), que completó con un finísimo vídeo en el que recordaba el famoso “Dadle café, mucho café” falangista.

A él le llamó la atención que muchos de los comentarios que se le hicieron en la primera de las entradas criticaran el vídeo por haber unido cocina con política. Y es que se le sugería, pedía y a veces hasta se le exigía que tratara esos temas en otras partes. Algunos, en la entrada del estofado, le acusaban incluso de adoctrinamiento…

¿Sería este el “consenso” de la sociedad civil gramsciana?

A mí me llamó la atención, sin embargo, que de todos los comentarios solo uno hiciera alusión a la abstención como práctica política válida y que no creara ningún impacto, ni polémica. Como tampoco la crean otros vídeos en que, por ejemplo, defiende y elogia a la conocida bloggera cubana Yoani Sánchez  que ha recibido reconocimientos por parte de la CNN, la revista Time y hasta de Barak Obama; también El País, donde colabora, le otorgó el premio Ortega y Gasset en 2008, dato que me acaba de recordar al post que Daniel Plotkin publicó en esta web hace cosa de un año.  ¿“Consenso” también?

No parece que el problema sea hablar explícitamente de política, sino desde qué postura ideológica se está haciendo, si esta es aceptada o no por quien recibe el mensaje. Mencionar a Rajoy, a Franco, a Queipo de Llano, a la Falange… resulta polémico para nuestra sociedad, es provocador y motiva el debate, el insulto, etc., crea una reacción social. Elogiar a Yoani Sánchez no tiene ningún efecto. Ahora, entonces, pienso en el adoctrinamiento…

L.R.

aLejaNdro saWa. autorretRato

junio 6, 2013 § Deja un comentario

Yo soy el otro: quiero decir, alguien que no soy yo mismo. ¿Que esto es un galimatías? Me explicaré. Yo soy por dentro un hombre radicalmente distinto a como quisiera ser, y por fuera, en mi vida de relación, en mis manifestaciones externas, la caricatura, no siempre gallarda, de mí mismo.

Soy un hombre enamorado del vivir, y que ordinariamente está triste. Suenan campanas en mi interior llamando a la práctica de todos los cultos, y me muestro generalmente  escéptico. Con frecuencia mis oraciones íntimas, que ledamente yo a mí mismo me susurro, rematan en blasfemias que, al salir de mi boca, revientan con estruendo.

Yo soy el otro.

En grave perplejidad me pondría quien me preguntara por la prosapia de mis ideas. Yo las cojo a brazadas, como las flores un alquimista de perfumes, por todos los jardines de la ideología, y poco me importa el veneno de sus jugos, si huelen bien y con el esplendor de sus tonos me sirven para alegrar la vida. Las ideas-rosas, las ideas-tulipanes, las ideas-magnolias las uso para decorar mis faustos interiores, pero no por eso reniego de cardos y ortigas, que me sirven por contraste para amar con mayores arrebatos las florescencias bellas de la vida.

Quiero al pueblo y odio a la democracia. ¿Habrá también galimatías en esto? Está visto que a cada instante he de volver sobre mis palabras para hializar su alcance. Pero yo he querido decir que no concibo en política sistema de gobierno tan absurdo como aquel que reposa sobre la mayoría, hecha bloque, de las ignorancias.

En los días de sol leo a Hobbes y Schopenhauer, para no abrazar a toda la gente con quien me topo por las calles. Como un elemento químico circula entonces el amor por la sangre de mis venas. Y nada parece más fácil a mi mentalidad en esos días, que abarcar entre mis brazos a la humanidad entera. Nacido en un país de brumas, en Inglaterra, yo sería malo quizás.

He nacido en Sevilla, va ya para cuarenta años, y me he criado en Málaga. Mis primeros tiempos de vida madrileña fueron estupendos de vulgaridad —¿por qué no he de decirlo?— y de grandeza. Un día de invierno en que Pi y Margall me ungió con su diestra reverenda, concediéndome jerarquía intelectual, me quedé a dormir en el hueco de una escalera por no encontrar sitio menos agresivo en que cobijarme. Sé muchas cosas del país Miseria; pero creo que no habría de sentirme completamente extranjero viajando por las inmensidades estrelladas. Véome vestido con un ropón negro de orfandad cuando recuerdo aquel periodo; pero yo llevaba por dentro mis galas. Eso me basta para mitigar el horror de algunas rememoraciones…

En poco más de dos años publiqué, atropelladamente, seis libros, de entre los que recuerdo, sin mortales remordimientos, Crimen legal, Noche, Declaración de un vencido y La mujer de todo el mundo. Luego mi vida transcurrió fuera de España —en París generalmente—, y a esa porción de tiempo corresponden los bellos días en que vivir me fue dulce. Poseo un soneto inédito de Verlaine, y creo con Cándido que todas las utopías generosas de hoy, podrán ser las verdades incontrovertibles de mañana.

Pero basta.

Yo soy el otro.

Alejandro Sawa, Alma española, 3 de enero de 1904

Cildo Meireles en Madrid

mayo 31, 2013 § Deja un comentario

atlas meirelesNo deben perderse la exposición del artista brasileño Cildo Meireles (Río de Janeiro, 1948) en el Palacio de Velázquez, que es un anexo del Museo Reina Sofía, en el parque del Retiro de Madrid. Estará desde el 24 de mayo hasta el 29 de septiembre de este año, y merece mucho la pena.

La fotografía utilizada por el museo para la difusión y presentación de la muestra es bastante llamativa. Meireles aparece “haciendo el pino” o “parado de cabeza”, sobre una obra del artista italiano Piero Manzoni. Se trata de un homenaje al italiano, que invirtió el clásico pedestal para las estatuas, socle du monde - manzoniponiendo el nombre de la “estatua” al revés: Socle du monde (algo como La base del mundo), y convirtiendo, así, al globo terráqueo en su propia y singular estatua. Manzoni a su vez estaba homenajeando a Galileo. Meireles, en el año 2007, crea una obra de la obra de Manzoni, y titula esa imagen de sí mismo invertido sobre el pedestal de la tierra así: Atlas.

En efecto, Meireles tiene un poco de Atlas sujetando el mundo, si pudiéramos interpretar así zero dollarsu crítica feroz a tantos problemas de la sociedad en que vivimos. Lo vemos en su creación de los billetes de cero dólares (zero dollar), y las monedas de cero centavos. O en los famosos mensajes ocultos que grababa en las botellas de coca cola antes de ponerlas de nuevo en circulación en el mercado.

La obra Abajur (1997-2010) dejará sin respiración a más de un visitante. Se trata de una instalación compuesta por una especie de lámpara enorme que muestra una imagen móvil del mar, con un gran velero, también móvil, que se activa solo cuando las cuatro personas que se encuentran debajo le dan vueltas con su propia fuerza. La exposición tan clara de la esclavitud contrasta de manera inquietante con la belleza de la imagen del mar y del barco, ambientada con sonidos intermitentes de gaviotas.

01-Meireles-Abajur

Les dejamos aquí algo de la información que ofrece el Museo Reina Sofía en el folleto de la muestra, que pueden consultar completo aquí:

“Muchas de las obras presentadas en la exposición son un comentario crítico sobre los conceptos de territorio, cuestionando la Historia como narrativa de una dominación colonial, como se puede constatar en las instalaciones Abajur, Olvido o Amerikkka, que se muestra ahora por primera vez. La construcción de la singularidad de estas obras a partir de la naturaleza cuantitativa del mundo es una experiencia física: Olvido, por ejemplo, presenta un tipi indio, realizado con 6.000 billetes de banco de todos los países americanos, sobre 3 toneladas de huesos e instalado en el centro de un círculo formado por 69.300 velas; en Amerikkka, un suelo de 20.050 huevos de madera se encuentra bajo un techo de 76.150 balas; en Marulho, más de 17.000 libros con fotografías del agua marina construyen una representación del océano. Para contextualizar estas obras, la exposición presenta también otras series históricas de Cildo Meireles que interrogan conceptos de territorio, de valor y de objeto artístico, como Arte física o Inserciones en circuitos ideológicos”.

Entre la deCadencia y las leCturas – Mauro Cadove

mayo 23, 2013 § Deja un comentario

De, la, que, el, en, y, a, los, se, del, las, un, por, con, no. De las 154.212.661 palabras (ciento cincuenta y cuatro millones doscientas doce mil seiscientas sesenta y una) que recoge el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA), las quince más frecuentes en español son monosílabas. Y además solo hay una que, en rigor, signifique algo. No.

Nos lo explicaron en la facultad el día de la productividad léxica y las clases abiertas y cerradas de palabras. Pasan los años y hemos inventado cibersexo, chatear, tuiteable o wikipédicamente, pero de primeras no parece posible hacer lo mismo con preposiciones, conjunciones o determinantes. Nos dijeron —y nos lo creímos—que estas palabras tan pequeñas y tan vacías de significado son las que definen nuestro idioma, las que utilizamos constantemente sin darnos cuenta de que lo hacemos; las que nos sostienen. Que lo más importante que tenemos es lo que no quiere decir nada, en suma. Y ahora, mirando esa lista, vemos que sí, que era verdad.

Otro día, tal vez en otra asignatura, nos contaron que la mayor parte de las palabras más frecuentes en nuestro idioma son monosílabas por una mera cuestión de interés o de optimización: si vamos a estar repitiendo todo el rato lo mismo, más nos vale que por lo menos sea breve. No tendría sentido emplear preposiciones de cuatro sílabas: qué largo. Y parece que la lista del CREA también confirma este supuesto.

Volviendo allí, vemos que, en los lugares de honor, bisílabos hay pocos. De las veinte primeras formas, solo una (16) y para (18), a las que siguen como (22) y pero (25); a partir de sobre (32), que añade a lo prepositivo lo sustantivo, ya hay muchas más. Los trisílabos vienen un poco más tarde: prescindiendo de tonicidades y cuestiones métricas y considerando también (42) como bisílabo, entonces el primero es había (44), seguido de lejos por ahora (73), gobierno (86), durante (88), estado (104) y general (111), que es el militar que todos llevamos dentro; o sea: que juega en dos clases.

Es por ahí por donde aparecen los tetrasílabos: apenas dos docenas entre las quinientas primeras palabras, pero muy interesantes: presidente (115), política (152), importante (227), desarrollo (229), realidad (231), información (262), todavía (270), seguridad (314), mayoría (332), político (356), española (365), condiciones (366), policía (373), Barcelona (413), diferentes (416), relaciones (423), movimiento (460), actividad (464), resultados (482), educación (483), capacidad (486), necesario (488), comunidad (495) y necesidad (496). Se podría escribir un libro sobre estas veinticuatro voces, juntas o agrupadas en pequeños subconjuntos; por lo pronto, y visto lo visto, cabe suponer que cuando lleguen los próximos recuentos la mayor parte de ellas habrá escalado unas cuantas posiciones, como hace Amancio Ortega en cada edición de la lista Forbes.

Para quien busque respuestas, es revelador ojear la lista y comprobar que el poder (166) está situado exactamente entre nunca y aquí, y la casa (122) entre hacia y ellos; que el hombre (135, entre España y están) sigue por encima de la mujer (181, entre fueron y frente) en esta sociedad machista (22.546, entre inspirados y neandertales); que la mentira (3471) separa la guerrilla de la tranquilidad, y que la pelea (4663) tiene que ver con (porque afecta a) libertades y escolares.

Pero no tan deprisa: no hay que olvidar que la mitad de los datos del CREA (que arrancan de 1975) proceden de España. Este desequilibrado equilibrio se corregirá en parte cuando llegue el Corpus del Español del Siglo XXI, que parece optará por un cambio de porcentajes, aun así todavía poco representativo (30% para España, 70% para América). Tal vez de ese modo disminuyan ciertas distancias, como las seis mil y pico posiciones que median entre Madrid (140, entre lugar y nacional) y Montevideo (6404, entre trozo y relevante), por ejemplo. Y probablemente se diluyan un poco palabras que no lo son y que sin embargo están bastante arriba, como PSOE (772, entre sola y lejos) o PP (898, entre presenta y revolución).

El Corpus (10.355, entre arresto y funeral) es un proyecto de la Academia (2377, entre cuesta y mando) en colaboración con el Santander (3534, entre renta y misa), sellado aquí con un apretón de manos entre Víctor García de la Concha (5296, entre ajena y meter) y Emilio Botín (9230, entre vocal y divisa), director y presidente respectivos de la una y de lo otro.

Mauro Cadove

mujEr, despiErta

mayo 17, 2013 § Deja un comentario

En plena Revolución Francesa, la ilustrada y comprometida Olympe de Gouges escribía, con dedicatoria a la reina María Antonieta, la Declaración de los derechos de la mujer y ciudadanía. Este texto político no solo dejaba ver las brechas de la reciente Declaración de los derechos del hombre, sino que proponía un nuevo contrato social entre ambos sexos como solución a un conflicto que los defensores de la libertad, la igualdad, la fraternidad… “habían pasado por alto”. Su reivindicación dignifica a las mujeres y obliga a que su voz ya no pueda ser expulsada de la Historia. Hoy seguimos contribuyendo a que no deje de ser así.

DECLARACIÓN DE DERECHOS DE LA MUJER Y DE LA CIUDADANÍA

EPÍLOGO

Mujer, despierta; el rebato de la razón se hace oír en todo el universo; reconoce tus derechos. El poderoso imperio de la Naturaleza ya no está rodeado de prejuicios, de fanatismo, de superstición y ni de mentiras. La llama de la verdad ha disipado todas las nubes de la necedad y de la usurpación. El esclavo ha duplicado sus fuerzas y ha tenido necesidad de recurrir a las tuyas para romper sus cadenas. Una vez en libertad, ha sido injusto con su compañera. ¡Oh, mujeres! ¡Mujeres! ¿Cuando dejaréis de estar ciegas? ¿Qué ventajas habéis obtenido de la revolución? Un desprecio más patente, un desdén más marcado. En los siglos corruptos solo habéis reinado sobre las debilidades de los hombres. Vuestro imperio está destruido. ¿Qué os queda? La convicción de la injusticia de los hombres. La reclamación de vuestro patrimonio que se funda en los sabios decretos de la Naturaleza. ¿Qué dudas tenéis ante tan bella empresa? ¿Las buenas palabras del legislador de las bodas de Caná? ¿Teméis que nuestros legisladores frnaceses, correctores de esa moral lago tiempo sistentada de lass ramas de la política que ya no está en vigor os diga: ¿mujeres, qué tenemos en comunún vosotras y nosotros? Todo, tendríais que responder, si ellos se obstinaran, a causa de su debilidad, en ser inconsecuentes y entrar en contradicción con sus principios. Oponed valerosamente la fuerza de la razón a las vanas pretensiones de su superioridad; reuníos bajo el estandarte de la filosofía […]. Cualesquiera que sean las barreras que se os opongan, está en vuestro poder franquearlas, solo tenéis que proponéroslo.

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