…empezaron a ocupar los espacios públicos como nunca antes lo habían hecho. Lo que ellas construyeron pronto se recogió en nuevas leyes que reflejaban un mundo más habitable para ellas, para nosotras. Más allá de las intelectuales, de las Residencias de Señoritas, de los Lyceum Club, de la copia de una estética liberalizadora venida de los Estados Unidos, más allá de Maruja Mallo, de Margarita Nelken, Victoria Kent, María Lejárraga, e incluso de Clara Campoamor, la masa de todas las mujeres que irrumpieron con sus magisterios en las zonas rurales, las que se organizaron en las fábricas, las jóvenes que trabajaron en los órganos políticis, las que nunca son estudiadas ni nombradas fueron sobre todo quienes hicieron de 1931 a 1936 una época de emancipación, de vanguardia que hoy día sirve de modelo para las luchas presentes.

Tal y como nos dejó encargado Julia Conesa, a quien el franquismo fusiló y convirtió en una de las trece rosas, el nombre de ninguna de ellas será ya borrado de la Historia; tampoco sus logros.

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 Primera promoción de funcionarias de prisiones

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