A: Pero, dime, ¿quiénes hacen las leyes?
B: ¿Los políticos?
A: ¿Y tú creí que los políticos ocupan el transporte público? 

Risas

A: ¿Y quién decide entonces qué es lo justo?
B: ¿Por qué deciden lo que deciden?
A: ¿Viviremos todos en el mismo país?
B: ¿Viviremos todos en la misma patria?
A: Y si yo no tengo plata para transporte o un pedazo de tierra, ¿no tengo patria?
B: Entonces, ¿la patria se vende o se arrienda?
A: ¿Y si no tenemos para pagar la patria…
B:                                                …cómo me siento yo parte de esa patria?
A: Entonces, ¿qué es patria, cuando nada de lo que te rodea es tuyo? ¿Tú tení patria?
B: ¿Y podrá existir más de una patria? Y si no tenemos la misma patria, ¿por qué los respetamos?
A: Porque los elegimos. Pero ¿por qué los votamos?
B: ¿Porque a través del voto ejercemos ciudadanía, ejercemos opinión?
A: ¿Y no hay otra manera de ejercer ciudadanía? ¿Manifestándose, por ejemplo?
B: Pero ¿tú creí que manifestándose o yendo a una marcha tenemos poder de decisión o ejercemos ciudadanía?
A: No sé, depende de cuántas personas se convoquen.
B: Pero ¿tú vas a las marchas?
A: No. ¿Y tú?
B: A veces.
A: ¿Y por qué no vamos?
B: ¿Porque tenemos miedo?
A: Pero ¿miedo a qué?
B: No sé. Miedo a que nos lleven los pacos, a que seamos pocos, a que no tenga sentido, a sentirnos solos…
A: Pero ¿estamos solos o es que no nos hemos encontrado?
B: ¿Y cómo hacer para encontrarnos?
A: Esto. Ahora, nosotras.
B: ¿Y esto es encontrarse?
A: Yo creo que sí.

Fragmento extraído de la obra Celebración, escrita por la compañía Teatro Público (Santiago de Chile, 2010)

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