El grupo brasileño Corpo, de danza contemporánea, fue fundado en Belo Horizonte, en 1975, por Paulo Pederneiras, ahora director artístico. Rodrigo Pederneiras, que primero fue bailarín de la compañía, es su coreógrafo desde 1981.

Algunos afortunados hemos tenido la oportunidad de ver a este impresionante grupo en directo, en los teatros del Canal de Madrid. El espectáculo deja mudo a cualquiera, no solo por la calidad de la música y de los bailarines, sino también por su perfecta unión con la escenografía, de Fernando Velloso y Paulo Pederneiras, y el vestuario, de Freusa Zechmeister. Este grupo de artistas colabora además con algunos músicos, a los que en varias ocasiones han pedido que compusieran obras originales para sus actuaciones. Tal es el caso de Arnaldo Antunes o de Tom Zé.

En esta visita a España Pederneiras ha rescatado dos coreografías de hace algunos años. La primera, Bach, es de 1996, con música de Marco Antônio Guimarães sobre algunas piezas de J. S. Bach. La versión musical es impecable, y el escenario perfecto, compuesto de varias barras colgantes del techo. Algunas escenas en que los bailarines quedan colgados de ellas parecen cuadros estáticos, el trazo rápido de un artista y de pronto empieza de nuevo el movimiento.

 

La otra coreografía es la de Parabelo, con música del álbum homónimo de Tom Zé y Zé Miguel Wisnik, de 1997. En esta pieza, algo más breve, se deja ver en todo su esplendor la fuerza de los bailarines, que son pura fibra y movimiento. Cuerpos hábilmente engarzados, pasos al milímetro y total compenetración. El espectador solo puede emocionarse, reprimir quizá las ganas de bailar, disfrutar al máximo de una perfección indescriptible.

 

Violeta E.

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