(música de fondo: Los caminos del Señor y, a continuación, La hoguera)

Afortunadamente, somos un país civilizado y formamos parte de un continente civilizado. Llevamos siglos de ventaja a quienes la emprenden a pedradas con la adúltera, el homosexual o el hereje. Aquí las minorías, por muy equivocadas que estén, son acogidas con respeto, compasión y delicadeza; aquí bajo ningún concepto se le niega a nadie la condición de hijo de Dios. Otros persiguen, otros humillan, otros imponen un modo de vestir o un comportamiento fervoroso en público, otros condenan a muerte a quien escribe un libro. Nosotros no. Nosotros no somos políticos: nosotros no nos metemos, a diferencia de otros, donde no nos llaman. Nosotros también creemos que hay que mirar al futuro, pero somos sensibles al pasado y trabajamos duramente por conseguir que los delitos más graves no prescriban tan pronto. Nosotros, ante todo, cumplimos con la ley, nos guste o no.

Ahora bien: nosotros entendemos que la libertad de un ser humano termina donde comienza la libertad de otro ser humano. Y por eso, porque creemos en la democracia y en la legítima defensa, y porque consideramos que el cortometraje de 1978 Cómo cocinar un Cristo para dos personas, de Javier Krahe, supone una ofensa muy grave a los sentimientos religiosos de millones de personas, no podemos sino desear de todo corazón que se haga justicia y que la impunidad laicista no se salga, una vez más, con la suya, en estos tiempos tan difíciles para todos.

Estas, y no otras, son nuestras armas.

Y ahora: si usted está de acuerdo con la protección de la libertad y de la vida; si usted aboga por la defensa de cualquier tipo de debate intelectual y social, siempre que el mismo se desarrolle con el debido respeto a las personas e ideas enfrentadas, y transcurra por los debidos cauces de la educación y el respeto mutuo, sin necesidad de atacar innecesariamente los sentimientos religiosos de una parte importante de la sociedad; si usted es un ser humano normal, de los que respetan, se compadecen y no hacen daño a nadie; si usted es, en suma, como nosotros, puede realizar su donativo aquí.

Texto: Irene Cuervo

Anuncios