A Living Man Declared Dead and Other Chapters (I-XVIII) es el resultado de cuatro años de investigación antropológica, fotografía, escritura y composición que la artista neoyorquina Taryn Simons muestra hasta septiembre en la Tate de Londres. Dieciocho historias en dieciocho lugares diferentes (desde Brasil hasta el Nepal o Australia, pasando por Ucrania y Tanzania), paradigmas de conflictos, injusticias, curiosidades, escándalos, en las que se traza el árbol genealógico de cada uno de sus protagonistas con impactantes pruebas documentales en torno a un relato de imágenes y texto. Entre ellos se encuentran casos inolvidables como el de Hans Frank, asesor legal de Hitler y ministro de justicia en el III Reich, los de la familia Mehic, que sufrió la masacre de Srebrenica (1995) en la guerra de Bosnia, o el de Leila Khaled, combatiente en el Frente Nacional de Liberación Palestina desde 1969 (la primera mujer que secuestró un avión)… Otros obligan a la reflexión político-social de diferentes modelos culturales en distintos momentos de la Historia, como las vejaciones que han sufrido los albinos en Tanzania, la precariedad de un orfanato ucraniano, las malformaciones de tres hermanos consecuencia de la talidomida tomada por su madre o las humillaciones, represiones y encarcelamiento de un hombre tras acusación de homosexualidad durante la dictadura de Franco.

El primer caso, el que da nombre a la obra, es el de Shivdutt Yadav, muerto, según el registro, cuando fue a reclamar su herencia paterna. No es el más destacado, sin duda, pero sí el más determinante, ya que juega con los dos punto opuestos que componen el ser humano: la vida y la muerte, el principio y el fin. ¿Qué mayor tragedia hay para el hombre que dejar de ser? No se queda, como se puede comprobar, nada sin atar en esta obra, es más, todo está tan pensado que incluso su disposición en el museo respeta un orden, un orden como el que se suele seguir en los libros (no es casual en el título aparezca la palabra “capítulos”), así lo asegura la autora en el vídeo explicativo que se proyecta junto a la exposición.

Después de varios paseos entre las historias, quedan imágenes que no serán fácilmente olvidadas y queda claro que con este trabajo Taryn Simons consigue dignificar las vidas extraordinarias de dieciocho familias que de otra manera habrían quedado en el anonimato y se hubieran perdido con el paso de las generaciones.

Y recuerden: hasta septiembre en la Tate de Londres y hasta enero en la Neue Nationalgalerie de Berlín.

Lía Rebolo

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