Es domingo, ha pasado una semana y un día desde que recorrí la calle 9 por última vez en busca de Spoonman. Son las 3 p.m, hora de morir. El mercado está desierto, todos los puestos cerrados, ¿me retrasé? Llego hasta la esquina que delimita la zona italiana y entro de nuevo en el bar. Samuel está ahí, como casi siempre, con su taza de té en la mano, la levanta hacia mí y sonríe, y sé que eso significa salud, hola, qué bueno verte. Sale de detrás de la barra-mostrador y me dice: “Sunday not good, everybody finish early and go home… Friday and Saturday he play here, come Friday”. “But I thought you said at 3 everyday…” respondo yo sin aportar nada a la comunicación más allá de mi desilusión y mi malestar ante el barrio repentinamente fantasma “Yes, at 3 on Friday”.

To be continued…

Olvido Rellanos

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