Entes sedentes,
gente de enfrente
despéjese de repente
el pedete que desprende
el beber que se les vende

Sed clementes; entended
que es prez del ser, ser clemente.
Celébrese el entremés
que en breve se represente,
que célebre debe ser
desde que se le celebre.

Entes sedenes,
gente de enfrente,
les pretende entretener
el presente Entremés célebre
de “Temer es fenecer”
(Dejen de leer best-sellers).

Sketch de Reyes et Pérez (el de RENFE). Et de F.D.D.

Se ven: Reme, Fede

Fede.- Ejerces en embellecerte, Reme. Se te ve excelente.

Reme.- Dejé de verle, Fede, desde el mes de…

Fede.- Reme, el verte me enfebrece.

Reme.- Déjese de memeces, FEde. Le esperé tres meses. Éste es el tercer mes en que Reme se desmerece. ¿Es que se cree Fede que debe vencer el semestre?

Fede.- Reme, debes entenderme…¡Qué de veces deseé verte, qué vehementemente! Es que… me emplée en el tren. Desempeñé el menester de jefe de RENFE… Regresé este mes de Dresde… desde Yemen. De Yemen del Este.

Reme.- Este Fede, erre que erre. ¡Que emperre! Entérese: le esperé en el Seven Eleven. Me senté, me llené de beber té de ése que venden, de Nestlé. Me enervé, me desesperé, me pesqué el telele, el peperleque. ¡Hereje!

Fede.-  ¿Me ves hereje en que te dejé? Depende de qué lente se emplee en verme, que le cercenen, que le desmembren, que le detesten… ¿Erré? Me reprendes. ¿Renegué de Reme? Me desmelené, me descerebré brevemente. ¿Deserté? De repente, héteme en el frente. Seré creyente desde que rece, desde que eleve preces en fe de Reme; creyente he de ser, desde que persevere en defender este creer, este creer que es el querer. Fede es terrestre, Reme es celeste. Reme es fe, fe de Fede. Del presente se desprende que, Reme, debes tener fe en Fede.

Reme.- ¡Desenrédese, mequetrefe! ¡Fe de Fede! ¡Jefe de RENFE! ¡Qué pelele! ¡Me enternece!

Fede.-  El querer de Reme es el edén de Fede.

Reme.- ¿El edén?

Fede.- El edén que merece este querer, que es perenne.

Reme.- (Debe de quererme este percebe? ¡Qué tembleque! Este Fede me estremece.) ¡Qué brete, éste!

Fede.- En el brete del querer, el que teme, en vez de vencer, fenece. ¿Qué temes, Reme?

Reme.- ¡Fenecer! ¡Fenecer, Fede! Reme es decente.

Fede.- Decente es este besete. (Que le dé el besete).

Reme.- ¡Eh! Refrénese, Fede. ¿Qué pretende?

Fede.- Que te me entregues. Despréndete de ese desdén. El querer es entenderse.

Reme.- ¡Je! ¡El querer es extenderse!

Fede.- Es tenderse, Reme, es tenderse redes que se tejen del querer.

Reme.-  ¡Redes, Fede! ¿Reme es el pez?

Fede.- (El pez es éste). (Que trempe). Sé deferente, Reme, que en este edén sé entrever ese vergel esplendente. Ese vergel que deseé reverente, entre estrecheces. ¡Ese vergel, que en breve he de tener… efervescente!

Reme.- ¡Bebé de Belén! ¡Nene del Pesebre! ¡Qué demente es este Fede!

Fede.- Ven, Reme, ven. Cede, reverdécete.

Reme.- ¡Que se le ve el pene, Fede!

Fede.- Reme, Reme, rémeme. Que se eleve este peje rebelde.

Reme.- ¡Qué demente! Debe de verle gente.

Fede.- ¿Es que temes que te empreñe? Preservéme de entretejer gens. Te meteré el pene de frente, del revés, en el vergel, en el jebe.

Reme.- ¡Respéteme! Se excede de pedestre. De quererme, esmérese en ese “tejer redes”.

Fede.- ¡Reme! En el tejer del querer, es menester que te enhebre.

Reme.- ¡Fede!

Fede.- ¡Reme!

(Que se besen)

Reme.- Espere, espere. Fede, ¿Debe ser el querer breve? Entréguese, embeléqueme, embeléseme. Frénese. Debe extenderse en el precedente. Recréese en el entretenerse, en el entretenerse. ¡Extrémese! ¡Serpentéeme!

Fede.- Es que… (¡Verteré el semen! ¡He de retenerme!)

Reme.- Desde este eje que le pende, sé verle del revés. Menéese, Fede.

Fede.- Mécete en él, Reme.

(Que berreen: ¡Eeeeh, Eeeeh! Etc.)

Fede.- ¡Qué sed!

Reme.- ¡Bébeme, Fede! Bebe de este vergel.

Fede.- (Este vergel… de gérmenes. Eeegh, ¡Qué peste! Me repele este retrete. Reme, Reme, Reme: que venden gel; vete, que te den… detergente). Se me empequeñece. Me helé, debe de ser del relente.

Reme.- ¡Espérese, que me estrene!

Fede.- Se me vence, se decrece.

Reme.- ¡Resérvese! ¡Céntrese! ¡Empéñese! He de tener este esqueje emergente. Enverédese, Fede. Se le ve endeble. Qué enclenque, qué pequeñez, Fede.

Fede.- Es del estrés. Detente, Reme. Me defenestré.

Reme.- (Leñe, me quedé en el membrete). ¿En el presente mes te veré?

Fede.- Ejem. Es de prever.

Reme.- ¿Te veré en breve, Fede?

Fede.- ¿Qué temes?

Reme.- Que en vez de verte en breve, te veré de vejete. (De vejete verde.)

Fede.- Reme, en el brete del querer, el que teme, en vez de vencer, fenece.

Reme.- Fede, que en vez de fenecer, se te enderece.

The End.

El entremés célebre de “Temer es fenecer”, de Félix Dativo Donate
en Conde de Abascal et aliiLos papeles secretos de La Discreta, Madrid, 2010.

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