La palabra sincretismo procede del griego synkretismós: syn (dativo de compañía, traducido normalmente como “con”) y keránnymi (verbo “mezclar”). En ella reside el resultado de unir dos elementos que a priori difieren lo suficiente como para rechazarse. Hoy en día, dada la interculturalidad y demás tendencias fusionistas, el sincretismo se ha convertido en una manera más de posicionarse frente a la cultura propia.

Un perfecto ejemplo de sincretismo musical es lo que se deduce de los trabajos del percusionista y compositor argentino Ramiro Musotto. Afincado en Brasil desde los 18 años, investigó y estudió las raíces más profundas de la música brasileña (indígena y africana), para combinarla con la música electrónica moderna. Trabajó con Gilberto Gil, Caetano Veloso, Sérgio Mendes, Arto Lindsay, Marisa Monte, Chico César y Lenine, entre otros, y aunque muchos le conocen por su dominio del berimbau, Musotto se resuelve como uno de los percusionistas más completos del continente.

Tras una larga carrera como músico, en 2001 llegó su primer disco, Sudaka, resultado del estudio de diferentes estilos tradicionales afrobrasileños (cantos de los Xavantes, ijexás procedentes del Candomblé…) y de la creación de nuevas mezclas a partir de arreglos electrónicos. Su sincretismo musical se consolidó en un disco sugerente ya desde el título, Civilizaçao & barbarye (conceptos identitarios más que discutidos desde que Sarmiento lo acuñara allá por el XIX), en el que se supera el Brasil para llegar a los ritmos más tradicionales de otros rincones del hemisferio.

Este año, el tema principal del Carnaval de Salvador de Bahía fue la percusión y la ceremonia de inauguración le fue encargada a 14 percusionistas representativos de la diversidad musical bahiana. Aunque él no pudo estar allí porque hace dos años le superó un cáncer de estómago, desde frecuEncia uRbe hemos querido al menos traerlo y homenajearlo en este espacio. Disfruten de la versión de “Caminho” (Ilê Aiyê) y de la adaptación del tradicional ijexá.

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