Rey Felipe natural español, hijo de Carlos invencible: Lope de Aguirre tu mínimo vasallo cristiano viejo de medianos padres, hijodalgo natural vascongado en el reino de España en la villa de Oñate.

Mira mira rey español que no seas cruel a tus vasallos ni ingrato, pues estando tu padre y tú en los reinos de Castilla sin ninguna zozobra te han dado tus vasallos a costa de su sangre y haciendas tantos reinos y señoríos como en estas partes tienes. Y mira rey y señor que no puedes llevar con título de rey justo ningún interés de estas partes donde no aventurarte nada sin que primero los que en ello han trabajado y dado su sangre que sean gratificados.

Por cierto tengo que van pocos reyes al infierno, que sois pocos, que si muchos fuesedes ninguno podría ir al cielo porque creo que allá seríades peores que luciferes, según tenéis sed y hambre y ambición de hartaros de sangre humana. Mas no me maravillo ni hago caso de vosotros, pues os llamáis siempre a menores de edad y todo hombre inocente es loco y vuestro gobierno es aire, y cierto a Dios hago solemnemente voto, yo y mis doscientos arcabuceros marañones conquistadores hijosdalgo, de no te dejar ministro tuyo a vida, porque ya se hasta dónde alcanza tu clemencia y el día de hoy nos hallamos los más bien aventurados de los nacidos por estar como estamos en estas partes de indias teniendo la fe y mandamientos de Dios enteros y sin corrupción como cristianos, manteniendo todo lo que predica la santa madre iglesia de Roma y pretendemos aunque pecadores en la vida recibir martirio por los mandamientos de Dios.

Pues los frailes a ningún indio pobre quieren predicar y están aposentados en los mejores repartimientos del Pirú, la vida que tienen es áspera y fatigosa porque cada uno de ellos tiene por penitencia en sus cocinas una docena de muchachas y no muy viejas y otros tantos muchachos que le vayan a pescar a matar perdices y a traer fruta. Todo el repartimiento tiene que hacer con ellos en fe de cristiano. Te juro rey y señor que si pones remedio en las maldades de esta tierra que te ha de venir azote del cielo y esto lo digo para avisarte de la verdad, aunque yo y mis compañeros no queremos ni esperamos de ti nada ni misericordia, ay ay que lástima tan grande que césar y emperador tu padre conquistase con la fuerza de españoles la suprema germanía y gastase tanta moneda llevada de estas indias descubiertas por nosotros, que no te duelas de nuestra vejez y cansancio siquiera para matarnos el hambre un día.

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