Otra versión de Carmen es lo que se propueso hacer Aída Gómez y lo que presentó hace más o menos un mes en los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid. Esta vez  apostó por potenciar la feminidad de la protagonista, frente a las anteriores, en las que en cierto modo quedaba eclipsada por el curso de los hechos. Para ello, para buscar la intensidad, la agresividad y el vértigo de la historia han acudido a los palos del flamenco, que acompañan perfectamente a las intenciones de la dirección.

Al final, una improvisación, que en ciertos personajes gustó casi más que la interpretación de la obra.

Algo de ese final les dejamos.

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