Hace poco tiempo escribí una entrada sobre la National Portrait Gallery de Londres. En ella quise hablar de algunos retratos dentro de la colección permanente, pero dejé de lado la exposición dedicada a los finalistas del BP Portrait Award. Se trata de un concurso anual de retratos, que en 2010 ha recibido más de dos mil entradas, desde muy diversos países, de las que se exponen 58 piezas.

El retrato ganador en categoría joven ha sido Don’t Be Too Serious, de Elizabeth McDonald. Esa misma pintura ha servido para el cartel que promociona la exhibición y que se puede ver a lo largo y ancho de toda la ciudad. No es porque haya ganado, la verdad, pero cuando me acerqué a la muestra, este retrato me cautivó. El apoyo de la figura en la mesa, su reflejo, la taza y su reflejo, la mesa misma. No son las pinceladas híper-realistas (en verdad muy sorprendentes) que logró el ganador del tercer premio, David Eichenberg; tampoco la decadencia y estatismo del primer premio, el retrato pintado por Daphne Todd de su madre muerta. Lo que tiene Don’t Be Too Serious, que no logran los demás, es una perspectiva extraña, un desequilibrio muy sutil y la sencillez más encantadora. Creo que no se puede decir más en menos espacio. La expresión del retratado, un amigo de la autora, la tensión que ella misma señala entre juventud y madurez, ese momento inminente de conversación, su estética. No sé bien por qué, pero creo que habla de toda una generación.

La parte mala de todo el asunto es que estos premios están patrocinados por British Petroleum, la empresa responsable del vertido en el Golfo de México. Razón más que suficiente para que los ecologistas hayan boicoteado la exhibición en Londres y hayan exigido a otros museos que cancelen sus vínculos con BP.

Ángel Close

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