Como la mayoría de las manifestaciones musicales primitivas, el Taiko o gran tambor y, en su conjunto, el Kumi Daiko o ensamble de tambores, se remonta a diversas funciones sociales y religiosas tanto en la paz como en la guerra. En la actualidad, sin embargo, también se ha convertido en un impactante arte percutivo japonés de gran espectáculo. Parece ser que se reinventó en su vertiente moderna hacia los años 50 con el fin de potenciar una cultura japonesa eclipsada por la idiosincrasia vencedora de los norteamericanos. Así, el batería de jazz Daihachi Oguchi se animó a recuperar diferentes patrones rítimicos de taiko por separado y al unirlos creó un groove semejante al que se puede componer con todos los elementos de la batería; había pasado de los simples golpes de grandes tambores al ensamble de todos ellos.

A partir de los años 70, que se produjo un auténtico boom, los grupos de taiko empezaron a proliferar y a crecer llegando incluso al exceso, lo que hizo que, como de costumbre, se acabara produciendo una división entre los más conservadores, que veían en el taiko un componente cultural y nacional exclusivo de las tradiciones ancestrales japonesas, y los menos, que apostaban por formas más modernas basadas en la expresión artística.

Hoy en día existen grupos compuestos por japoneses y no japoneses, se fusiona con otros instrumentos y con otros ritmos, etc., aunque siguen manteniendo esa esencia de arte marcial, en las que se exige una gran concentración, una ineludible disciplina y un enorme ejercicio físico.

Yamato, ubicados en Nara (en la región de Kansai), es uno de los grupos más conocidos de Taiko, que desde 1993 llenan los escenarios del mundo con un espectáculo lleno de energía y movimientos inalcanzables. Durante estos meses estarán de gira por la Europa del Este; si alguien está por allí y puede, que no dude en acercarse a verlos, si no o mientras tanto, aquí les dejamos dos vídeos como muestra. Disfrútenlo.

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