Mañana será el último día en que los Madrid-habitantes puedan acudir a la exposición dedicada al vanguardista británico Wyndham Lewis (1882-1957), en la Fundación Juan March. ¿Qué se pierde quien no la ha visto? Se pierde el encuentro con uno de los artistas más polifacéticos y menos conocidos de la vanguardia inglesa. El fundador del vorticismo (1914), editor de revistas de vanguardia (Blast y The Enemy), colaborador y amigo de Ezra Pound (a quien dedica uno de los retratos más extraños de la exposición) o T. S. Eliot, demuestra su capacidad artística sin defraudar al visitante. No solo la conciencia de época, la evolución desde los trazos cubistas, pasando por el desarrollo de sus características más propias (como en el cuadro El cielo estrellado o Dos mujeres) y llegando a un arte más consciente de los desastres de la guerra; no solo eso, sino sobre todo la soltura con que presenta inquietantes retratos junto a las no menos extrañas estampas de guerra y a las pinturas abstractas profundamente oníricas.

¿Cómo entender que The Vorticist saliese de la misma mano que Mr. Wyndham Lewis as a Tyro? En realidad no hay mucho que entender porque la exposición habla por sí sola. El orden cronológico de la muestra y la evolución clara del artista dejan al visitante pocas obligaciones más que admirar sus colores, sus finos trazos, y sumergirse en el mundo del fascinante Lewis. Además, la exposición cuenta con varias fotografías del artista, un brevísimo vídeo en el que insulta a la Academia británica de Bellas Artes por rechazar su retrato de T. S. Eliot (lector: este vídeo vale la exposición entera), diversas ediciones de sus ensayos y entrevistas al artista.

“El acto de creación, del que un libro o una pintura son formas, es siempre un acto de la voluntad, como el de envenenar a tu rival en los negocios o intentar seducir a alguien; la entera existencia y el ejercicio de esa voluntad implican mucha imperfección humana, que será incorporada al libro o al pintura, dándoles la nervosidad de sus contornos, los olores intensos, la apariencia pálida o encendida que nos lo hacen atractivo”.

Esta muestra es la primera en España dedicada a Wyndham Lewis, y una de las más completas que se han realizado nunca. La eficacia y el buen hacer de la Fundación nos traen de nuevo a un artista que debemos (re)descubrir y recordar.

Texto: v.e.
Imágenes: Mr. Wyndham Lewis as a Tyro (1920-21) y The Vorticist (1912).

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