Existe una patología diagnosticada por la imposibilidad de percibir el  movimiento con su correspondiente dinámica, o lo que es lo mismo, por la percepción del mundo en imágenes sueltas, en fotogramas. Imaginar los problemas sociales que causa, la marginalidad con respecto al resto, etc. es bien complicado, pero mucho más es hacerse una mínima idea de la angustia y la imposibilidad de realizarse como persona que le produce a uno mismo. Pues esa es la dificultad que Beatriz Carretero y Alicia Medina (productoras, directoras, guionistas y montadoras) consiguieron hace un par de años con Frames, una producción que gira durante casi veinte minutos en torno a la “mirada fragmentada” de la protagonista.

La intención está clara y desde los más mínimos detalles, como las notas más agudas o graves de la música que reviste el corto, hasta los elementos más básicos de composición del personaje, están más que pensados para que el ojo del que lo ve sea capaz de sentir una empatía atroz con él (o ella, vaya). Y es que nada de lo que circunda a la protagonista es gratuito; basta con un dato a modo de ejemplo: Leire, así se llama, es pintora, profesión idónea para jugar con el concepto de la imagen, la producción de sensaciones, la propia intimidad y la experiencia estética.

Ganador de varios premios, seleccionado para distintos festivales y valorado por el público, es una increíble reflexión íntima sobre la percepción del mundo y todo lo que conlleva. Encontrarlo, no sabemos muy bien dónde encontrarlo (reencontrarlo en nuestro caso), pero se puede ver su tráiler aquí.

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