EL TOC: ARTESANÍA FINA

Unos dicen que procede de Nueva Caledonia y otros que de Quebec, pero la mayoría coinciden en que en España no lo conoce casi nadie. Dicen que es como el parchís pero mejor; que si allí el ochenta por ciento es suerte y el veinte que falta es eso tan difuso a lo que denominamos ‘saber jugar’, aquí en el Toc (nada que ver, dicen, con el Trastorno Obsesivo-Compulsivo) los porcentajes se invierten. Dicen que también se llama planteux, término (¿)francés(?) que podría traducirse como ‘el que se clava’ y que aquí designa a las bolas —se juega con bolas o canicas— que acaban de salir al ruedo y no pueden ser tocadas ni franqueadas por los demás jugadores.

Dicen —pero vete tú a saber— que de momento no se comercializa; que si quieres un tablero, te lo tienes que hacer tú. Así que ya sabes lo que te toca:

Primero vas a la calle de la Madera (pongamos que hablo de Madrid) y compras un trozo de ídem de cincuenta por cincuenta. Tampoco muy grueso; con medio centímetro te vale. Si te llevas cuatro, te costará diez euros y harás feliz a otras tres personas. Después de este primer triunfo y si el peso es soportable, pregunta por un Sabeco —hay uno no muy lejos— y compra allí una (o cuatro) baraja(s) francesa(s) de las pequeñitas.

No es tan fácil encontrar canicas de diferentes colores. En la Plaza de Chamberí hay una tienda donde te las venden en mallas; vienen veinte y un bolón. Pídelas de cuatro colores distintos (son buenas; no se pican) y tienes para cinco tableros. Y por último, si pasas por una ferretería y no tienes una broca del doce para metal, llévate una. De metal, sí: las de madera suelen ser más puntiagudas y te agujerearán el tablero. Te lo digo yo, que lo compré de medio centímetro de grosor, cf. supra.

En casa, sobre la tabla, dibuja una cruz griega. Coge una regla y centra el dibujo un poco, anda. Cada brazo tendrá veinte centímetros de ancho y diez de largo a lo largo de los cuales habrá, respectivamente, once y seis agujeros (uno cada dos centímetros) que tú ejecutarás, sin miedo ni esperanza, con el taladro que te prestó tu cuñado y que a ver cuándo le devuelves. Márcalo todo antes con un lápiz y, por si las moscas, no se te ocurra taladrar a lo loco en el suelo o sobre la mesa del salón; mejor pon debajo una manta vieja, unos cuantos cartones y, si quieres, para mayor seguridad, los otros tres tableros que vayas a hacer después. Eso supone —compruébalo— ochenta agujeros. Te quedan otros treinta y dos: cuatro en cada una de las cuatro esquinas, donde reposan las canicas que no juegan, y cuatro entradas-a-casa de cuatro agujeros en cada brazo, desde el vértice inferior izquierdo y hacia el centro. En total son, pues, ciento doce orificios (cuatrocientos cuarenta y ocho, si haces cuatro tableros) a la salud de tus vecinos, lo cual implica que este juego no se debería construir ni muy temprano, ni muy tarde, ni a la hora de la siesta.

Supongo que a estas alturas de vida tendrás en casa pinturas, pinceles y barniz. Si no, baja al bazar o a una tienda de decoración y no hagas mucho caso de lo que te digan: ni las témperas quedan tan mal sobre madera ni el barniz estropea nada; lo que quieren es venderte lo más caro. Allá tú, de todas formas. Lo que seguro no te dirán es que, después de barnizar, tienes que meter la brocha en aguarrás para que no se endurezca. Compra aguarrás, por favor, si no quieres tener que comprar después otras tres brochas.

Sube. Decora un poco los alrededores de las esquinas —por ejemplo con siluetas o formas geométricas— y haz un dibujo bonito en el centro. Antes y después de pasar el pincel, perfila los trazos con un rotulador indeleble (si no lo tienes, baja otra vez al bazar, que aún está abierto). Deja que se seque la pintura, cena y vete a dormir. Mañana por la mañana lo barnizarás todo, suave y lentamente pero sin racanear. Lo sacarás a la terraza o lo dejarás en una habitación abierta: que le dé el aire pero que no se moje ni se estropee.

Deja pasar otras veinticuatro horas después de barnizar. No hay prisa; las reglas te las explico pasado mañana.

IRENE CUERVO

Anuncios