Hace unos días se celebró en París la  duodécima edición del festival francés de nuevo cine y arte contemporáneo Les Rencontres Internationales.

Este festival es ya una cita obligada todos los años en la capital francesa ya que es uno de los pocos festivales que actúan como marco de acogida para todas las prácticas artísticas emergentes, difíciles de clasificar y que se encuentran en el limbo entre el cine experiemental, documental social y el video arte.

De este modo, y gracias a una convocatoria abierta en la que se reciben más de 5.500 propuestas, este año han sido seleccionados 150 artistas de todo el mundo, cuyas obras se proyectaron durante diez días en distintos centros de arte de París, clasificados por bloques temáticos.

Los Rencontres Internationales tienen como propósito  descubrir estas obras a todo el  público, así como suscitar intercambios entre artistas, realizadores y actores de la vida artística y cultural. Para ello, se cuenta con la presencia de muchos de los artistas, que explican durante sus proyecciones la intención de sus obras de modo que el público asistente puede dialogar y debatir las propuestas. Además, de la mano de la programación se presentan películas y “Cartas Blancas” a importantes cineastas de prestigio internacional.

Este año hemos podido asistir al estreno de la película del portugués Pedro Costa Ne change rien, un magnífico documental sobre el proceso de creación de un disco de la cantante francesa Jeanne Balibar. Después de la proyección surgió un interesante debate acerca del empleo de la luz en las películas de Costa y el proceso constante de búsqueda en el que se encuentra el ser humano.

Otro de los momentos fuertes del Festival fue la Carta Blanca otorgada al cineasta alemán Werner Schroeter, pionero del Nuevo Cine Alemán de posguerra y compañero de Fassbinder, Wim Wenders y Werner Herzog.

Werner nos trasportó al periodo de la guerra del Vietnam, presentando un fabuloso documental de 1972, Winter Soldier, en el que veteranos de la guerra narran las atrocidades que fueron obligados a cometer. Tras ello, y para aliviar la amargura del momento, nos obsequió con algunas de sus arias de ópera favoritas.

Pudimos disfrutar también de la presencia del gran cineasta armenio Artavazd Pelechian, de quien Jean Luc Godard ha dicho que es probablemente el mejor director de nuestra era, y que a sus ochenta años tiene aún ganas de seguir comunicando y alabando las bellezas de la vida. Sus maravillosas películas y montajes no dejan indiferente a nadie.

En la inauguración Thomas Köner, artista multimedia especializado en combinar experiencias visuales y auditivas, nos deleitó con la ópera digital Le manifeste du futurisme, que reúne a una cantante, un piano, sonidos digitales e imágenes antiguas “deconstruidas y reconstruidas” para reinterpretar el manifiesto de Marinetti.

El Festival llegará a Madrid en el mes de abril de 2010, y manteniendo la programación de las proyecciones, se adpatará al panorama artístico de la capital y de las sedes en las que tendrá lugar. Como novedad con respecto a París, se realizará una gran exposición de video arte y trabajos multimedia, con la idea de seguir dialogando con el público y los profesionales del sector.

De esta manera, los Rencontres Internationales desean contribuir a una reflexión sobre nuestra cultura contemporánea de la imagen, a través de una programación exigente abierta a todos.

Imágenes: Ne change rien, Pedro Costa.
Winter Soldier, Werner Schroeter.
Opera Concert, Thomas Köner.

Texto: _Bimbetta

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