desayuno20052009grandeHace unas noches descubrí asombrosamente cuánto disfrutaba viendo Breakfast at Tiffany´s (Blake Edwards, 1961), esa famosa película donde aparece Audrey Hepburn en el papel de Holly, mujer joven y moderna de clase media que se pasea de fiesta en fiesta buscando un hombre rico que la mantenga; su telón de fondo, el Nueva York de finales de los años 50 del siglo pasado y su punto de partida, la novela de Truman Capote que lleva el mismo título. Me descubrí disfrutando de la Quinta Avenida, de un apartamento en cualquier calle de Nueva York, de la famosa joyería Tiffany´s, de una discusión en uno de los taxis amarillos que inundan la ciudad, de una historia de amor bajo una lluvia torrencial y sobre todo de una impresionante banda sonora. Eso es en realidad lo que me envolvió desde el primer momento en la película, lo que me hizo disfrutar esa noche de la magia del cine. Sin esa música tan especial, la película no tendría ese encanto que me cautivó. Dada mi satisfacción por esa banda sonora que convertía a Nueva York en una ciudad mágica y con el ansia de saber quién la compuso, descubrí la existencia del estadounidense Henry Mancini y con él, su obra…

Henry Mancini (Cleveland, 16 de abril de 1924) pasó su infancia en Aliquippa (Pennsylvania), donde enseguida empezó a estudiar flauta y piano. Poco después aprendió junto Max Adkins, director y arreglista de la orquesta del Stanley Theatre de Pittsburg. En sus primeros años en el mundo del cine compuso muchos temas reutilizados después en multitud de películas. En Touch of Evil (Sed de mal, 1958), de Orson Wells, comenzaría a marcar su estilo propio: temas inspirados en los ritmos del jazz adaptados a pequeñas orquestas. Esta banda sonora le proporcionó nuevos trabajos (televisivos esta vez) que posteriormente serían aprovechados en películas tan conocidas como The Blues Brothers (1980). Los años 60 fueron los de mayores éxitos, pues se convirtió en el compositor principal de su amigo y director Blake Edwards. Esos fueron los años de The Pink PanterDays of Wine and Roses y Breakfast at Tiffany´s (todas ellas de Edwards); por las dos últimas ganó uno y dos Oscars, respectivamente. Ya en los 70 y 80 se dedicó a la televisión, donde compuso las bandas sonoras de series tan conocidas como Remington Steele. Henry Mancini, consagrado compositor, no dejó de trabajar hasta su muerte en 1994, a causa de un cáncer.

…Y esto fue lo que descubrí y lo que me anima a seguir conociendo nuevas películas para explorar no solo historias en la pantalla que mis ojos puedan ver, sino también grandes bandas sonoras con las que pueda soñar e imaginar.

                                                                            Texto: Mª Isabel Cortés

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