Las fronteras se cuestionan y se mueven, es natural. El espectador, o bien se ha aburrido de su pasividad o bien se ha vuelto egoísta y ya no se complace con ver lo que los demás le ofrecen. Quizá la culpa no es del espectador, quizá es que el actor se ha aburrido de representar siempre lo mismo, o igual es que se ha vuelto insoportablemente vanidoso y quiere probar a los espectadores hasta dónde llega su capacidad actoral. Puede que hayamos evolucionado, simplemente. Pero mientras nos lo pensamos, experimentemos. La propuesta es acercarse a la sala TIS (C/ de la Primavera, nº 11, metro Lavapiés), comprar una entrada por unos 12 euros para el espectáculo de Jamming, coger una tarjeta en blanco de las que encontrará en el hall y escribir en ella un título a su antojo. Entre en la sala, acomódese y deje que el azar y la magnífica capacidad de improvisación de los actores le diviertan. Probablemente se parta de risa, pero eso va en la personalidad de cada uno. Cuando salga, discutamos. Espero sinceramente que se haya divertido mucho y que no se plantee los porqués hasta el día siguiente. Si después sigue con ganas, igual piensa que la evolución era en realidad involución. Y es que quizá, después de todo, nos estemos volviendo ágrafos a carcajadas.

Texto: Logakl

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