antropofagia_tarsila

El domingo 3 de mayo de 2009 se clausuró la exposición dedicada a la figura y el entorno cultural de Tarsila do Amaral en la Fundación Juan March Madrid. Hemos podido disfrutar de algunas de sus obras más emblemáticas, como A negra (1923), São Paulo (1924), A cuca (1924) y sobre todo Antropofagia (1929), que quizá sintetice la modernización brasileña de la que fue pionera. Ha sido la primera muestra individual dedicada a la artista brasileña en España, y además reunía algunas pinturas destacadas y documentos gráficos de otros vanguardistas brasileños. Se publicó un catálogo y una edición «semi-facsimilar» de la poesía Pau Brasil de Oswald de Andrade: una edición en castellano pero que imita la original. Ojalá haya más.

Tarsila do Amaral (Capivari, 1886 – São Paulo, 1973) formó parte del grupo de vanguardia brasileño que se asocia a la Semana de Arte Moderno de 1922, de São Paulo. El grupo se constituyó en torno a los poetas Oswald de Andrade y Mário Andrade y la pintora Anita Malfatti. Se les conoce más por el Manifiesto Antropófago de Oswald (1928), exquisito programa estético y político de apropiación radical de la cultura occidental. Y de cualquier lugar, para el caso. Devorar y deglutir diferentes tradiciones, reelaborarlas y devolverlas como un «arte de exportación».

saopaultarsilaTarsila hizo su paso por París y el Cubismo; regresó a Brasil y comenzó a utilizar materiales, temas y colores que supuestamente se asociaban a lo brasileño. No es un uso naif de los materiales «exotistas» (el cuerpo, la naturaleza, la selva). Se trataba más bien de un intento irónico de descubrir/producir una identidad brasileña. Este esfuerzo es común a otras vanguardias en Latinoamérica, donde se dan debates del tipo «nativista vs. cosmopolita», «nacional vs. universal» y «tradición (local) vs. modernidad (europea)»; pero en el caso brasileño el grado de reflexividad y explicitación de las problemáticas de la identidad es mayor. Y todo ello marcado por el halo de la ironía, que todo lo escinde.

«Pau Brasil», el palo brasileño, la madera que se explota. Materia prima y reserva natural, recurso de exportación; y en última instancia, marca de la relación colonial con el otro. La «Poesía Pau Brasil» (manifiesto, 1924) será ese producto deglutido que la antropofagia quiere devolver a Europa. Tarsila participa con su «Pintura Pau Brasil». Ni reserva de recursos explotables ni reserva de naturaleza primitiva para el civilizado, el Brasil que se inventa aquí se quiere una reserva de cultura. Por eso se ironiza con la formación de la identidad nacional como reserva natural (en el sentido simbólico y en el sentido material) para los países capitalistas.

5cgerda5cgerda_vi01La estética antropófaga se apropia rabiosamente de todo, se resiste a una posición pasiva, quiere producir. La vanguardia brasileña del 22 estableció varias coordenadas del debate sobre identidad y modernidad que luego serían retomadas por las vanguardias de los 50 y 60 (Concretismo, Tropicalia). Hoy, cualquier artista brasileño que se vea atrapado en los espejismos de la identidad nacional tiene como punto de partida una larga y riquísima tradición «moderna», un debate complejo que se inició hace más de 80 años.

Con todo, la historia no se detiene, y el lugar que actualmente ocupa Brasil en el mundo, y especialmente en Sudamérica, es muy distinto al de los años 20. Es un bloque hegemónico que irradia cultura-mercancía en muchas direcciones y que borra sus propias tensiones históricas a través de compensaciones en el plano de lo simbólico. Habrá que darle un nuevo giro a la antropofagia.

texto: monsefú

Anuncios