respira, ciego ardor de lo que bulle,
brota la voz como grumo o espejo de sol,
cobijo breve, silencio amasado,
latido minúsculo ancho deponer del hálito.

respira, negro peso en sombra,
arrastra un sinfín de puertasgrito,
viento, ya sin viento,
deshilado rostro que regresa, estalactita.

respira, domaryolor mezclados en
leche de agujas, bogar de llama,
desnacimiento y surgir
desasimiento y rugir.

                   ♠♠♠

entra en el lecho blanco y
desnudo roza con los miembros
el frío lienzo de sombra que nos niega.
traza el camino justo hasta el centro,
como quien sabe fingir que todo está quieto,
que no corta el frío y mancha lo de fuera,
ese hueco hasta nosotros entra.
deja los brazos dispuestos, de modo preciso,
rodea el cuerpo
que acude en sombra
y grita.

                   ♠♠♠

siempre surge tu voz en los umbrales,
siempre rasga el aire al respirar
el metal del cielo ¿acaso es señal?
sostén tu voz de vidrio y lecho
cuenca, ánfora, alimento,
luz que esconde toda la miel
regalo y precio.
siempre viene y regresa
surcando el espacio que nos disgrega y une,
es el límite que contiene al vacío
lábil lecho en que me mezo,
animal que pesa sobre la tierra
que busca y que ausculta
pero que teme al frío, al invierno
en que destella siempre.
siempre surge tu voz en los umbrales,
en el tránsito.

                   ♠♠♠

la mano quema el silencio, nieve líquida de raíz muy blanca,
hilo entre piedras de la sed, destello que brota en la nuca e inunda el
cuerpo.
vinieron del sueño los caballos, trajeron el fuego

luz de tu hilo hacia el viaje en sangre, granada de mi cuerpo, mazorca
herida
hasta en el cuerpo
cuerpo

reo del roce manso, brazo mi cuerpo, pelo mi cuerpo, voz mi cuerpo.

herida la luz pura en lo negro
cerco del cuerpo
cuerpo
cuerpo

trenza de vértebras sin llanto, voz
de pasos tras su dueño.

                   ♠♠♠

sabor de agua madre,
quema rojo el silencio
entre dos notas
y entrega el fuego líquido
su raíz más blanca,
su nieve encinta,
el hilo roto
del río entre las piedras.

                   ♠♠♠

ortigas y granizo en el vaso.
la mañana a través del cristal
hiedra en los ojos.
pasa un caballo,
el laurel
que se agita en el aire
reducido a un silbido:
viene.

                   ♠♠♠

mi cuerpo como un racimo turbio y afiebrado,
mi cuerpo que es todo herida hasta tu cuerpo, rubio,
mi cuerpo o la mazorca que se abre

todo mi cuerpo una granada en sangre
en el viaje hacia tu hilo de luz.

                   ♠♠♠

Carlos Fernández (Santiago de Compostela, 1981) es Master of Arts in Comparative Literature (University College London) y licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada (Complutense de Madrid). Ha publicado poemas en revistas como Quebrados, Silencios y Deriva, recibido varios premios de poesía, XII Certamen de los Colegios Mayores de Madrid, XXIV Premio C. M. U. Isabel de España, La Voz + Joven 2007, y trabajado en varios proyectos interdisciplinares ‘vitral de voz’ (Madrid, 2004), i(u)ter (Mallorca, 2006), ‘ERICA’ (Dresden, 2008) y ‘voice meets body’ (Londres, 2008). Es miembro de didΛctance, del comité editorial de AUGUR LIBROS y coeditor de El Archivo Vallejo.

Anuncios