Hace años me interesó más lo escrito de la escritura; ahora, en cambio, me preocupa más lo no escrito.

No se puede separar el mundo de lo escrito y el mundo de lo no escrito. Es decir, no se puede separar escritura y mundo.

Ya es hora de que no se diga soy escritor, es escritor, no soy escritor, no es escritor.

Ser o no ser, esa no es la cuestión.

La escritura no es sólo un hacer sino también un no hacer y asimismo un deshacer. La (quizá mal) llamada escritura no escrita o no escritura no es un hacer ajeno a la escritura. Es un hacer no ajeno, es decir, no alienado. No escribir, cuando no es o no pretende ser un puro no hacer, puede ser una no escritura de la escritura o escritura de la no escritura, algo que contradice aquello de que “lo escrito, escrito está”.

Empecé queriendo buscar a la escritura y descubrí tantas cosas que no podían ya aceptarse como tales, entre ellas la propia escritura (escritura escrita). Llegué a una escritura impropia (escritura desplazada), pero no al vacío, no a la página en blanco idealista de Mallarmé, sino a los fundamentos de la escritura, a la mancha, el grafismo, el material y a lo no escrito, a lo que ya no es escritura. O mejor dicho, a lo que ya no parece serlo, ya no parece ser eso.

Entonces es cuando nos damos cuenta de que el problema de los límites ha sustituido a la vieja cuestión de la esencia y de que los límites ya no pueden ser fronteras y ya no pueden limitar, de que lo real es ilimitado. Y lo ideal o conceptual lo limitado. Decir que lo real es ilimitado significa que lo real, la totalidad no puede ser completa.

Una escritura no escrita es una escritura que no está ya escrita donde había de estar escrita. O no está ya escrita como había de estar escrita. O no está ya escrita cuando había de estar escrita. Dentro es donde había de estar escrita y no está escrita. Fuera es donde estaba o no estaba escrita y está o no está ahora escrita.

Una escritura no escrita es una escritura que puede estar escrita fuera donde estaba o no estaba escrita. Una escritura no escrita puede no estar escrita fuera donde estaba o no estaba escrita.

Una escritura no escrita ha dejado de estar escrita dentro donde estaba escrita. Una escritura no escrita contiene algo no escrito que es algo más que lo simplemente no escrito. Ese algo más es la constancia de que algo no está escrito. Algo no escrito no es ya algo menos que lo escrito. Lo no escrito es lo complementario de lo escrito.

Una escritura escrita está dentro de lo escrito. Una escritura no escrita está dentro y fuera de lo no escrito, y por lo tanto, también de lo escrito.

Una escritura escrita está en un sitio. Una escritura no escrita está en cualquier sitio.

El tiempo y el espacio de la escritura no escrita (relatividad) no es el de la escritura escrita (pre-relativista).

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En octubre de 2008 la editorial Calambur sacó un estudio de Alfonso López Gradolí titulado La escritura mirada. Una aproximación a la poesía experimental española. En él se recogen varios textos de y sobre el poeta español José Luis Castillejo, nacido en Sevilla en 1930.
El texto que presentamos ya está en la web, lo sabemos; pero queríamos homenajear y promocionar a este poeta desconocido por muchos. Ahí lo tienen.

La imagen, claro, es de Apollinaire.
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