Uno de los buenos recuerdos que me quedan del pasado 2008 es una noche muy especial en la que pude disfrutar de la música de la No-Smoking Band, una de las cosas que más ansiaba desde que oí por primera vez los nombres de Emir Kusturica y La vida es un milagro. Así es, real o no, hay veces que la vida es un milagro si nosotros le ponemos las ganas para que esta se convierta en algo mágico y merezca la pena vivirla. Y Eso fue lo que pasó la primavera pasada con la noticia de que la No-Smoking Orchestra venía a Madrid: empecé a crear mi propio milagro, y con esto -y el precio de la entrada, claro- tuve la oportunidad de estar de pronto en una de las películas de Emir Kusturica, con la misma fuerza y las mismas ganas de vivir que los personajes de sus historias. Delante del escenario no dejé ni un solo momento de bailar y de entusiasmarme con el milagro de la musica de la No-Smoking Orchestra, que llenaron de vida, color, ruido, estrépito y marcha el ambiente de la fea Cubierta de Leganes; de pronto la vida fue un milagro. 

La No-Smoking Orchestra (TNSO) es una banda de punk de la ex Yugoslavia formada en los años 80 por Nenad Jankovic (Dr. Nelle o Nele Karajlic) con el nombre de “Zabranjeno Pusenje”, en serbio-croata “Prohibido Fumar”.

Siguiendo la corriente del “Nuevo Primitivismo” (surgido despues de la muerte del Mariscal Tito, líder-patriarca de la Yugoslavia de posguerra), desarrolla una banda de “techno-rock gitano”, en la que satiriza por un lado la escena política y por otro a los musulmanes bosniacos, lo que les dejó muchos problemas religiosos y políticos.

La TNSO recoge y recompone la tradición regional, asimila la influencia que ejerció en Yugoslavia la música árabe, hindú, rusa, griega e italiana. Dirigidos por su cantante, el Dr. Nele, el grupo pasó por especie de máquina vanguardista en la que primaban el humor y la innovación, los revistió de tecno rock y definió su peculiar personalidad de música balcánica de entreguerra: escandalosa, divertida y desafiante. Al igual que los personajes filmográficos de su guitarrista, la TNSO no conoce el silencio, ni los términos medios. Ampulosa, pasional, siempre parece al borde de los precipicios musicales.

Emir Kusturica se unió al grupo por primera vez en 1986 como bajista, tras haberlos conocido durante la filmación de su película ¿Recuerdas a Dolly Bell? La banda grabaría cuatro discos antes de la separación: Das ist Walter (Este es Walter, tributo a la película Valter Brani Sarajevo de Hajrudin Krvavac), Dok cekas sabah sa sejtanom (Esperando por el infierno con el diablo), Pozdrav iz zemlje Safari (Los mejores deseos de la tierra de los safaris) y Male price o velikoj ljubavi (Pequeña historia de un gran amor).

Entretanto, Kusta, así le dicen a Kusturica, se consagraría con Tiempo de Gitanos (1989), una historia de amor y (des)lealtades en torno a un clan de zíngaros mafiosos, que resume lo mejor de su estilo, poderosamente sensible y original.

Luego vendrían Sueño de Arizona (su incursión a la liga de las estrellas de Hollywood), Underground (su toma de posición más explícita, y polémica por cierto, respecto de la tragedia yugoslava), donde el Dr. Nelle actúa como un gitano tocando acordeón sobre un tanque y Gato negro, gato blanco, cuya banda sonora, realizada por primera vez por la TNSO, gana la Palma de Oro en Cannes por la mejor música, que venía de rearmarse en 1994 con la incorporación del batería Stribor Kusturica, hijo de Emir. Puede decirse que Gato negro, gato blanco incluye el primer hit internacional del grupo: ahí se ve a ese repugnante gitano mafioso, cocainómano y traidor, colocarse cada vez que estalla el estribillo de “Pitbull Terrier”, una explosión de sobrecarga anabólica de eso que sus autores bautizaron el sonido “Unza Unza” (mezcla de punk, funk, ritmos gitanos, jazz y otros estilos que lo hacen único). Así, el siguiente álbum es titulado Unza Unza Time, con canciones basadas en Gato negro, gato blanco como “Pitbull Terrier” (Pit Bull), “Lubenica” (Duj Sandle) o “Gruss Gott Trauer” (Bulgarian Dance) y canciones nuevas como “Was Romeo Really a Jerk?” o “Prnavor”, además de la versión en Unza Unza del Kalasnikov de Goran Bregovic: “Drang Nach Osten”.

El año 2001, después del lanzamiento de Unza Unza Time, Kusta lanza Super 8 Stories, un documental sobre la banda y sus integrantes. Para el año 2005, el violinista Dejan (“El Juez”), Nele y Kusturica componen las canciones para su nueva película La Vida es un Milagro y Kustu, con su hijo Stribor, crean la ópera punk Tiempo de Gitanos, presentándose en París y triunfando pronto en diversos lugares de Europa.

¡A bailar con Unza Unza Time!

 Texto: La Regenta

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