Anoche me asomé a la Edad Media. Entré en una iglesia y oí cantar textos del Apocalipsis, de las Cantigas de Alfonso X, de la Sibila. Anoche fui al Teatro de La Abadía. El Auto de los Reyes Magos, dirigido por Ana Zamora, es en realidad un mosaico de textos escritos para ser leídos en el ciclo litúrgico. En la propuesta de La Abadía, los versos se aderezaron con instrumentos medievales y algún elemento externo. Solo eso. Fue lo que Lorca y Falla intentaron en 1923. Ellos lo han conseguido.

Dice Peter Brook que el teatro es un hombre que camina por un espacio vacío mientras otro lo observa. La puesta en escena del Auto lo cumple a la perfección. El peligro que corrían estos textos es que, al no ser teatrales en su esencia, podrían resultar una mera exposición de arqueología. Nada más lejos. El texto estaba vivo, se decía y cantaba con sentido. No en vano, Vicente Fuentes fue el encargado de trabajar con los actores, que supieron hacer suyo ese castellano antiguo, incorporarlo y conseguir que el público entendiese las intenciones, los conflictos y los impulsos. Un trabajo impecable.

El público seguía la historia al ritmo que marcaba la música, pero sin que esta tomara el protagonismo. Y es que texto y música se imbricaron para que la historia fluyera de forma continua, sin saltos, intercalando bailes que daban aún mayor sensación de circularidad al contenido.

Pese a todo, creo que pocos pudieron acercarse a la época. Esos textos estaban escritos para ser leídos, no interpretados en el sentido moderno de la palabra, y su única función era adoctrinar al pueblo. Es inevitable que el espectador moderno vea este espectáculo con una sensibilidad distinta, y que por tanto reaccione de otra forma. Así, por ejemplo, había momentos en los que las risas aparecían sin que, en un principio, el montaje lo pretendiera. El texto, en ocasiones narrativo, fue resuelto con símbolos, ya que su puesta en escena era imposible. Y, ¿cómo no va a reírse el público de hoy día ante un muñeco con forma de cordero que corre de un lado a otro simulando la huida de Jesús? Esto, a mi parecer, no se resolvió del todo.

Por lo demás, creo que todo riesgo, y más en el panorama teatral actual, es digno de admirar. Y de respetar. Hay que ir a verlo.

texto: lady pulpillo

[La obra Auto de los Reyes Magos, dirigida por Ana Zamora y Alicia Lázaro, ha sido representada en el teatro de La Abadía, en coproducción con Nao d’amores, hasta el 11 de enero. Pero todavía están a tiempo de verla en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares, Madrid, los días 16, 17 y 18 de enero].

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