nota previa: este no es un texto científico, sino uno de “pura opinión” que trata de justificar sus argumentos de la manera más racional y justa posible.

a lo largo del texto se usan palabras como “cultura”, “identidad cultural” o “nación” cuya densidad teórica es imposible de abarcar en un texto de estas características. debido a esto, puede parecer que a veces no se usen teniendo en cuenta toda la complejidad de sus significados. esperamos que esto no le reste valor al texto.

el uso de las minúsculas es deliberado.

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confieso que nunca he experimentado un sentimiento nacionalista o patriótico; nunca me he sentido (ni siquiera de pequeño) en la creencia de que mi vida tuviera que ver en sus aspectos más significativos con la de mi vecino, con lo que me era impensable considerarla vinculada a la de un pescador gallego. Una vez, hace ya unos cuantos años, escuché una frase en una película: “la patria es un invento” (martín (hache), 1997, adolfo aristarain). ayer me enteré de que hace unos diez o quince años  arroyo del ojanco se había independizado de beas de segura, ambos ubicados en la provincia de jaén. la historia resumida viene a ser más o menos esta: como ocurre en tantos otros territorios del estado español, existen núcleos de viviendas o caseríos dispersos por la comarca, pero pertenecientes al núcleo de mayor asentamiento (en este caso beas de segura). el caso es que lo que ocurrió en jaén fue que colocaron una carretera nacional entre beas de segura y uno de esos pequeños grupos de casas. este grupúsculo (el actual arroyo del ojanco) comenzó a crecer y consiguió independizarse del núcleo mayor. en principio los motivos no parecen responder a necesidades de autoafirmación de la identidad cultural de los ciudadanos, sino más bien a motivos económicos (un pueblo independiente recibe subvenciones que no tiene que compartir con otros pueblos vecinos).

a lo largo de los años me he encontrado con pensadores y textos estimulantes (como los de frederick jameson, judith butler, walter benjamin, guy debord o michel foucault, por citar a los más conocidos) que han hecho que me de cuenta de que muchas otras cosas que consideraba naturales o normales, son igualmente un invento, una construcción, una mentira y sobre todo, una falacia. mi pensamiento es fruto de un proceso de asimilación y reflexión del pensamiento de todos esos autores, pero también de las conversaciones con amistades, amantes o conocimientos adquiridos en la universidad (supongo que comenzar un doctorado titulado más o menos  “el arte español en la construcción de su identidad nacional” en el departamento de historia del arte de la uam ha hecho bastante) que han hecho que me configure una visión determinada de cómo funciona nuestra sociedad y que ahora tengo la necesidad de compartir con aquellos que estén interesados.

ese proceso del que he hablado, esa asimilación natural de las cosas, quiere decir más o menos que aquello que se ha naturalizado a través de su continua reafirmación histórica y social, es considerado normal y por tanto, inmutable. el proceso es como el que se opera en la publicidad o en las radiofórmulas: a través de una táctica basada en el continuo bombardeo de un producto, para que se quede fijado en nuestro subconsciente o mediante las escuchas reiteradas de una canción, con el fin de que acabemos por adorarla. El caso es que aquello que es considerado natural, no cambia porque no se puede cambiar: es así por naturaleza, por ley divina o simplemente porque sí, si no se puede dar un argumento más contundente. en este saco podemos meter, por ejemplo, todo aquello que tiene que ver con las asignaciones de género (que los hombres lleven pantalón y las mueres falda) las normas sociales, creencias morales varias etc. pero también podemos incluir otro tipo de sentimientos vividos por los humanos con especial pasión: los sentimientos patrióticos y/o nacionalistas. estos sentimientos, son fruto (como casi todo) de una construcción social y suelen responder a necesidades de identificación o seguridad, que implican la consecuente exclusión del otro (el enemigo). en los nacionalistas y los patriotas, se produce la naturalización de un sentimiento construido a través de una revisión parcial de la historia y la cultura. un sentimiento heredado de otros nacionalistas que probablemente lo heredaron de otros anteriores. un sentimiento que tiene la capacidad de unificar a la población, un sentir que no tiene parangón con cualquier otro sentimiento que pueda experimentar un país o comunidad. como ejemplo, no hay más que recordar las recientes manifestaciones de exagerada alegría y patriotismo cuando la selección nacional ganó la liga europea. tanto el centro de la ciudad, como los barrios periféricos o el transporte público, fueron literalmente tomados por los espontáneos que, cegados por un sentimiento de unidad y patriotismo, o bien entorpecían alegremente el paso de los coches, o bien trataban de enardecer a otros transeúntes con sus cánticos de júbilo y victoria. esta gresca no sorprendió a nadie pues es natural sentir alegría cuando la selección nacional derrota al resto de equipos  europeos y gana el título correspondiente. además, estamos más que acostumbrados a ver estas muestras de alborozo cuando se producen importantes victorias de equipos locales en la liga de fútbol. probablemente a muchas de las personas que asisten a ese tipo de celebraciones, les costaría mucho autodefinirse como patriotas o nacionalistas tal y como son entendidas estas palabras hoy en día. esto es porque éstas se asocian con ideologías muy concretas (por regla general, nacionalismo con izquierda y patriotismo con derecha) y poca gente concibe mezclar su diversión y ocio con algo más comprometedor. aquí vamos a intentar comprometernos al máximo: básicamente, un nacionalista siente que pertenece a un territorio cerrado por fronteras por el azaroso hecho de haber nacido allí. esas fronteras han sido construidas a lo largo de la historia, fruto de las acciones violentas del hombre, de su ambición, codicia y envidia. esto, al parecer, otorga legitimidad a los estados. españa es la que es hoy día por eso mismo.

[atención: el texto no acaba aquí; pertenece al dr. robert; hagan clic sobre él si quieren continuar leyendo]

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