Festival Internacional de Cine de Gijón
Del 20 al 29 de noviembre de 2008

Una año más, el Festival de Cine de Gijón cierra sus puertas, dejándonos con un excelente sabor de boca. Aunque frecuEncia quiso uRbanizar allí toda la semana, no pudo ser; otras uRbes reclamaron. Pero sí pudo ver una muestra mínima de lo que allí se cuece, o se cocía: apenas tres películas durante el fin de semana pasado (21-23 de noviembre). El ambiente: inmejorable: movimiento en las calles, la ciudad entera y parte del extranjero caminando, comprando entradas por la mañana (a 3.50€), volviendo en la tarde para agarrar buen sitio y ver la peli, salir corriendo a ver la siguiente. Inmejorable.

niemand-posterEl viernes, tras una sidra y unos calamares a la plancha dignos de los dioses, llegamos a las butacas del teatro Jovellanos, en donde dos DJ’s ambientaban la espera. Nowhere Man, de Patrice Toye, nos cuenta la historia del pálido Tomas y de cómo su ordenada vida europea deja de ser suficiente; descubrimos también que escaparse cinco años al Caribe no tiene por qué sonar a paraíso. Aunque esté sin subtítulos, merece la pena echar un vistazo al trailer.100134-large1

El sábado sí pudimos hacer sesión doble: primero vimos A complete History of My Sexual Failures, con Chris Waitt como actor, guionista y director de un documental sobre sus propios fracasos sexuales. Atractivo y sucio; con ese humor inglés tan inglés. No se pierdan los trailers alternativos y la galería de fotos en su propia web. Además de verlo desnudo en diversas sesiones de acupuntura, sexología o sadomasoquismo (con azotes en el pene incluidos), asistimos al momento en que conoció a su actual novia, que lo acompañó a la presentación con la cabeza bien alta.

Y llegamos al final de nuestra brevísima visita con la segunda sesión del sábado: Vasermil, del israelí Mushon Salmona. Incluida en el ciclo Enfants Terribles, se inserta con demasiada facilidad en el prototipo de películas sobre la conflictiva adolescencia de unos protagonistas desubicados. En este caso, los muchachos multi-raciales de un barrio de Jerusalén encuentran una afinidad que pasa por encima de sus diferencias: la formación de un equipo de fútbol.

También nos recomendaron Adoration, de Atom Egoyan; aunque dijeron que era tan buena que seguramente la estrenarán en los cines de a pie; ojalá. Nos quedamos con ganas de ver otras como Liverpool, de Lisandro Alonso; Ballast, de Lance Hammer; o Tulpan, de Sergey Dvortsevoy. Todas ellas, y algunas más, premiadas en este festival; creemos que mañana (domingo 30) proyectan todas las ganadoras: quien pueda asistir, que nos lo cuente.

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